El Festival Internacional de la Cultura Campesina (FICC) sigue recorriendo Boyacá con su programación descentralizada Territorio FICC, y esta vez llegó al municipio de Pesca, una tierra de historia, naturaleza y tradición lanera.
El parque principal y el coliseo cubierto se convirtieron en escenarios para una jornada que combinó arte, teatro y danza, en una verdadera celebración de la identidad campesina. En esta ocasión, el evento tuvo un toque especial con la participación de México, país invitado de esta edición, que compartió su riqueza cultural y fortaleció los lazos de hermandad entre ambas naciones.
El público pescano disfrutó de una programación diversa, llena de color y talento, en la que brillaron tanto los artistas locales como los invitados internacionales. La delegación mexicana ofreció su última presentación en territorio boyacense con piezas emblemáticas como el Jarabe Tapatío, símbolo de alegría y tradición, junto a otras expresiones dancísticas que reflejan la conexión espiritual del puemexicano con la naturaleza.

Durante la jornada, la bailarina Ana Laura Cisneros Santaella, integrante de la Compañía Artística Multidisciplinaria Ometeot de México, manifestó su emoción y gratitud:
“Agradecemos de corazón al público por habernos recibido de una manera tan cálida y hacernos sentir tan queridos. Cada uno de nosotros se preparó física y mentalmente para ofrecer lo mejor en esta gira desde el momento en que recibimos la invitación al festival. Sigan apoyando el FICC para que cada año continúe trayéndoles espectáculos de la calidad que se merecen”, afirmó.

El FICC agradeció al pueblo y a los artistas de México por compartir con Boyacá la grandeza de su folclor, su arte y su espíritu comunitario. Su paso por los escenarios del departamento dejó una huella profunda y un mensaje de unión cultural que perdurará en la memoria de todos.

