El diputado Rodrigo Rojas presentó este martes su renuncia a la Asamblea de Boyacá, cerrando un ciclo de dos años y medio en el que se convirtió en una de las voces más visibles y activas del control político dentro de la corporación departamental.
Su salida marca el fin de una etapa caracterizada por una intensa actividad de seguimiento a la gestión del Gobierno departamental y por la promoción de iniciativas encaminadas a fortalecer la transparencia y atender diversas problemáticas sociales.
Durante su gestión, Rojas lideró cerca de 30 debates de control político, considerados entre los más relevantes de los últimos años en la Asamblea. Asimismo, presentó más de 150 proposiciones a proyectos de ordenanza, consolidando una labor permanente de análisis, discusión y construcción normativa.
Entre los temas que impulsó se destacan propuestas relacionadas con la transparencia en la administración pública, la generación de oportunidades de empleo, el fortalecimiento de políticas para la juventud, la seguridad vial y la prevención de la violencia de género.
En su intervención de despedida ante la plenaria, el ahora exdiputado aseguró que su principal compromiso fue honrar la confianza depositada por los ciudadanos que respaldaron su proyecto político.
«Mi mayor responsabilidad fue representar a los más de 250 mil boyacenses que creyeron en este proyecto y ejercer una oposición seria, rigurosa e independiente en defensa de los intereses del departamento», manifestó.
Rojas destacó que durante este periodo mantuvo una postura crítica, pero sustentada en argumentos técnicos y orientada a exigir resultados en beneficio de los boyacenses.
Su renuncia abre un nuevo capítulo tanto para la Asamblea de Boyacá como para el futuro político del dirigente, quien deja como balance una gestión marcada por el ejercicio del control político y la defensa de sus posiciones desde la independencia.
La salida de Rodrigo Rojas de la corporación se produce luego de dos años y medio de trabajo legislativo, en un escenario en el que su liderazgo contribuyó a revitalizar el debate público y el papel de vigilancia que le corresponde ejercer a la Asamblea Departamental.
