El fútbol en Boyacá nació de una idea, de una conversación entre visionarios y de un anhelo compartido por darle identidad deportiva a un departamento que, con el paso de los años, demostraría que también sabía competir en el deporte más popular del mundo.
Corría el año 1967 cuando Gilberto Rodríguez, Guillermo Mendoza, Pascual Avella, Gustavo Niño Ávila, Rafael Becerra Pedraza, Edgar Ríos y Octavio Álvarez Murillo decidieron que el balón debía rodar con orden y futuro. Así comenzaron las gestiones para darle vida jurídica al fútbol boyacense, un paso fundacional que marcaría para siempre la historia deportiva del departamento.
Un año después, en 1968, Boyacá salió al escenario nacional. Cali fue testigo del primer torneo oficial en el que el departamento dijo presente, y con él aparecieron los primeros nombres de talentosos jugadores boyacenses, como: Pablo Pinto, Cumbia Lara y Hernando Pinto. Desde la radio, la voz inconfundible de Héctor Julio Chaparro Meza a través de la emisora de Duitama “la Voz de los Libertadores” narró esas hazañas a cada rincón del territorio boyacense haciendo que el fútbol comenzara a sentirse como propio.
La década de los setenta fue tiempo de siembra. La Liga de Fútbol de Boyacá, inició su participación en el torneo nacional de reservas con el Unión Sogamoso, y de ese proceso emergieron talentos que hoy hacen parte de la memoria colectiva: Néstor Raúl Díaz, Gonzalo “Chalo” Barrera, Gilberto Cardozo y Guillermo Cipagauta, guiados por el técnico Carlos “Copetín” Aponte. En 1972, con Roberto Pinzón al frente de la Liga, el fútbol se reorganizó y encontró en Duitama un nuevo centro de operaciones.
Pero fue en las canchas del Hexagonal Comercial, entre 1970 y 1979, donde el fútbol boyacense se llenó de identidad. Equipos con nombres de barrio y comercio encendieron la pasión en Duitama y dejaron jugadores inolvidables, entre ellos; Pepo Penagos, Jairo “el Pato” Camacho, Milton Rincón, Mauricio Reyes “el Pajarraco” y Julio “la Gacela” Montes.
Para esa misma época se escriben nuevas páginas del fútbol boyacense luego que Boyacá ganara el subcampeonato nacional de 1975 en la ciudad de Neiva, bajo la dirección de William Soto Ramírez, un formador que entendió el fútbol como escuela de vida. Algunos de esos muchachos dieron el salto al profesionalismo, vistiendo camisetas históricas como las de Millonarios y Santa Fe.
Los años ochenta trajeron nuevos retos. Aguardiente Líder apareció como gran patrocinador de Boyacá en la segunda división y convirtió al Estadio La Independencia en el templo del fútbol boyacense. Allí se escribieron páginas memorables, merece especial distinción lo acontecido en una tarde de 1986 en Girardot, en la que la Selección Boyacá venció 2–1 a la Selección Colombia, en un resultado que todavía se cuenta con orgullo.
Entre 1991 y 2002, la administración de Orlando Corredor Bernal fortaleció los procesos juveniles y devolvió a Boyacá al protagonismo nacional. Surgieron nombres que llegarían al fútbol profesional y nació el sueño de Lanceros Boyacá, un equipo que estuvo cerca de la gloria y que, aunque no logró el ascenso, dejó infraestructura, experiencia y experiencia. La tribuna occidental y la iluminación del Estadio La Independencia fueron testigos silenciosos de esa época de ilusión por estar enn la primera A del fútbol colombiano.
El nuevo milenio trajo consigo la consolidación. En 2003 nació Patriotas F.C., un proyecto que apostó por el talento local y que, tras años de lucha, alcanzó en 2015 el anhelado ascenso a la Primera A. Antes, en 2005, la llegada de Boyacá Chicó a Tunja encendió definitivamente la pasión: el título de 2008 y la Copa Libertadores de 2009 hicieron del departamento un protagonista del fútbol colombiano y continental.

Iván Sanchez Pascuas, actual Presidente Liga de Fútbol de Boyacá.
Para el periodo comprendido entre marzo de 2015 y la actualidad, asume la presidencia el doctor Weimar Murthe Duarte, por decisión de la Asamblea General, la cual también nombra al ingeniero Iván Sánchez Pascuas como director ejecutivo, con el propósito de asegurar la continuidad de los procesos y no interrumpir el trabajo construido en los años anteriores.
Gracias a esta estabilidad administrativa se mantuvo la continuidad de los cuerpos técnicos y se alcanzó uno de los logros más importantes del fútbol femenino del departamento: el tercer puesto y la medalla de bronce obtenidos por la Selección Boyacá femenina en los Juegos Nacionales de Ibagué 2015. Asimismo, se llevaron a cabo varios torneos zonales en Tunja, tanto en la rama femenina como masculina, lo que permitió el fortalecimiento y la consolidación de las diferentes categorías formativas.
Como resultado de este proceso, varias jugadoras de la selección femenina lograron integrar equipos del fútbol profesional colombiano como Patriotas, Cúcuta Deportivo y Real Santander.
En cuanto al fútbol masculino, la participación constante de los clubes en los torneos Sub-15, Sub-17 y Sub-20 ha generado una creciente expectativa por la aparición de nuevos talentos, así como el fortalecimiento de clubes dedicados a la formación juvenil, entre ellos Talento Boyacense, Weimar Olivares, Lanús, Juventus, Independiente y Estrellas del Futuro, sin desconocer el trabajo sostenido de instituciones históricas como Sporting Duitama, Nueva Generación de Duitama y Sandoria de Puerto Boyacá.
Durante los últimos 15 años, el respaldo de Indeportes Boyacá, ha sido fundamental para alcanzar estos logros.
Si bien los procesos deportivos también han estado marcados por derrotas, estas han servido como aprendizaje y fortalecimiento de un grupo humano que decidió emprender una lucha constante por el desarrollo del balompié en el departamento. De este esfuerzo surgen nuevos talentos que comienzan a cumplir el sueño de llegar al fútbol profesional, como Anderson Peña, jugador del Boyacá Chicó.


